Capítulo 23 - Afecto

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23 - Afecto

 

La espalda de Ludovic ya molestaba por tanto tiempo que llevaba en cama, hacía más de una semana desde que regresó de su última misión, otro caso relacionado con lo de Yeru Shalom, a pesar de que ya han pasado dos años los casos de folklore que han surgido desde aquel evento casi todos han sido por efectos colaterales que dejó el cataclismo, no había círculo que no estuviera al tope de ocupado, a Ludo ya se le hacía raro que no le hubieran llamado a atender algo nuevo.

El hecho de que un folklorista pertenezca a un círculo no significaba que no pudiera trabajar o formar equipo con miembros de otros, aunque era frecuente de ver. Catafractos no daba abasto con sus equipos de folklorismo, por lo que se tuvieron que formar equipos de contingencia. El mundo preternatural quedó igual o peor de fracturado que el mundano.

Tampoco fue la primera vez que él y NovaTec hicieron equipo, el consejo se percató de la buena dinámica que ambos tuvieron durante la guerra de los diez días, fueron muy eficientes eliminando infernales.

Al fin se levantó. La imagen que le devolvió el espejo en las puertas de su armario era una que no veía desde sus épocas antes de la cofradía, cuando aún vagaba por las calles de Galia haciéndose pasar por un acróbata circense en ese cuerpo robado. 

Hacía días que llevaba la misma ropa, que no salía de su habitación. Apenas recibió su malteada decidió encerrarse, al fin y al cabo ya sabía que sucedería como las veces anteriores.

Su barba dejaba de crecer a cierta longitud al igual que su cabello, no le gustaba como se le veía, y le daba comezón, como en esos momentos. Pasó sus dedos en ella hasta tocar sus labios, su otra mano viajó inconsciente por su abdomen activando un recuerdo igual a una cinta de vídeo.

«Estúpido doctorcito» pensó después de sentir su virilidad reaccionando a la memoria « de seguro ni él mismo se entiende.»

Su playera y pantalón ya apestaban, odiaba sentirse sucio, pero si NovaTec estaba decidido a evitarlo Ludo también podía hacerlo a su manera, existía una mínima posibilidad de encontrarlo en su camino a las duchas o en ellas, y si eso ocurría también estaba seguro de que el médico daría media vuelta y se iría sin dar explicación, pues era algo que ya había pasado.

Se puso a recoger algo del desorden en su habitación, solo lo suficiente como para poder caminar sin obstáculos. Apagó la música de su consola y tomó un cambio de ropa junto con una toalla. 

Tampoco le habían asignado un nuevo compañero desde lo de Francisco, en parte porque aún seguían cortos de folkloristas desde lo de la guerra, pero Ludo suponía que no tardarían en presentarle a alguien, por mientras lo seguirán contemplando en los equipos de contingencia.

Sintió algo en la planta de sus pies cuando estaba por salir. Encontró un papel en el suelo frente a la puerta, la calcomanía de uva que mantenía el papel doblado y sellado debió ser suficiente para hacerle adivinar el remitente, pero reconoció la caligrafía de inmediato. Aunque le molestaba, NovaTec entraba tan bien en algunos clichés, como el de la mala letra de los médicos, el sigilo babilónico también traducía textos siempre y cuando se pudieran comprender la forma de las palabras, fue con el pasar de los años que Ludovic aprendió a entender la letra de su amigo, aunque aún se le dificultaba a veces.

No tengo excusa, soy un idiota, más aun siendo yo el que tomó la iniciativa, siempre soy yo quien se precipita.

Se que te debo una explicación cara a cara al igual que mil disculpas, pero he estado muy ocupado en el laboratorio con el proyecto del que te hablé. De hecho hoy es la presentación y me gustaría que estés presente.

Puse tu nombre en la lista, no deberías tener problemas para que te dejen entrar, no serás el único cerbero que asista pero sí el que me gustaría ver. Aun así entiendo si no quieres ir, vayas o no prometo buscarte al terminar.

  1. Conozco todos tus escondites, tú mismo me los mostraste.

Ludovic terminó sentado en la orilla de su cama, pasó varios minutos observando la calcomanía de uva en sus dedos.

«¿No fue algo así la última excusa que dio?» Se preguntó después de que pegó la uva en una orilla de la cómoda junto a su cama.

Tal como dijo NovaTec en su nota, tenía todo el derecho de no asistir al evento, pero decidió hacerlo de todas formas.

Escogió otro cambio de ropa, una menos casual, camisa de botones y pantalones de mezclilla oscuros. Se dio cuenta de que todavía faltaban horas para la presentación cuando terminó de bañarse, volvió a su cuarto y se mantuvo en ropa interior para no correr riesgo de ensuciarse, al menos ya no olía mal y su barba recortada ya no picaba.

 

Una banshee con la que en ese entonces llegaba a quedar para follar le abordó en su camino al auditorio, quedó sorprendida cuando negó su invitación, de hecho Ludo apenas y la saludó, ni siquiera recordó su nombre.

Estuvo sentado en el lugar que le indicaron desde media hora antes.

Tal como dijo su amigo, habían más cerberos de los que imaginaba, y al igual que él se hallaban sentados en las filas más alejadas, pero con los sentidos preternaturales podían ver y oír a la perfección. En ese entonces y en esos eventos era raro que les permitieran su asistencia, sobre todo cuando los pilares; las más altas autoridades de la cofradía, estaban presentes, se les veía en la primera fila, junto a los maestres y los demás miembros del consejo. En otro extremo se encontraba todo el círculo filarmónico, notó como el aire se iba impregnando con el intenso aroma del aura de todos los bardos. NovaTec mencionó en algún momento que el proyecto requirió de su asistencia, algo respecto a las caminatas que realizaban en el páramo, aunque nunca profundizó su explicación.

Teofrasto Paracelso, el maestre de pseudociencias y el doctor Xander Fleming, asistente y encargado del ala galena, se les veía preparando el escenario junto con varios alquimistas, las túnicas grises y los solideos de varios colores resaltaban por sobre el mar de folkloristas. Ambos hombres estaban por llegar a la edad en la que tendrían que dejar sus puestos, ya que los alquimistas tenían un periodo de vida más corto, los miembros de pseudociencias no requerían de gracia despertada y por lo mismo no consumían lirio, estaban libres de su maldición. Los alquimistas eran casi los únicos en la cofradía que se jubilababan por edad.

Parcelso fue quien comenzó, dio una breve explicación del proyecto que se llevó en el páramo, agradeció el apoyo y protección que dieron los bardos, y pasó a presentar a NovaTec quien iba a ser quien presentara los resultados pues fue él quien dio la idea. Ambos sonrieron cuando cruzaron miradas.

—El páramo, más que un plano distinto como lo es el Sidhe, el Inferno y otros que aún no conocemos, es una antesala a otros distintos planos de existencia —comenzó a explicar el médico desde el micrófono. Portaba un un traje que nunca le había visto antes, le quedaba bien, lo hacía ver muy guapo, aunque le quedaba grande. Aun no empezaba a teñir su cabello por lo que el negro de la tela resaltaba el rojo de sus ojos—. Imaginemos al páramo como los pasillos de un centro comercial y las tiendas como las dimensiones existentes, el detalle es que este centro comercial es peligroso.

En el cuello de NovaTec parpadeaban luces provenientes de una gruesa gargantilla. Los primeros prototipos de collares de obediencia se realizaron poco después de que concluyó la guerra de los diez días, eran voluminosos y a voz de quienes ya los llevaban, incómodos. Ludovic aun no portaba el suyo pues debían adaptarlo acorde a su naturaleza, y al ser el único oniriano en la cofradía se estaban tardando, ya le llegará su turno, por el momento seguían grabandole sigilos en su cuerpo para mantener sus poderes bajo control.

Tras el médico se apreciaban dos columnas metálicas toscas enredadas en montones de cables y circuitería, las primeras versiones de las columnas Boaz y Jakin. El dispositivo láser en ese momento se encontraba empotrado en una plataforma con ruedas.

—Algo significativo del parámo, de este centro comercial, es que no tiene mapa, resulta imposible hacer uno ya que cada vez que se visita cambia, los pasillos se mueven de lugar, las puertas son distintas y no hay señalamientos que indiquen rumbo. No hay forma de estar seguros que destino aguarda detrás de cada portal.

Otros alquimistas subieron una puerta en un marco con ruedas. Lo colocaron en otro extremo, muy alejado del láser y los pilares.

—Pero, ¿qué pasaría si además de los pasillos principales existieran otros?, como el de los empleados que hay tras las tiendas. Claro, serían menos glamorosos pero estarían controlados y cada puerta tendría el nombre del lugar al que dirige.

NovaTec se acercó al mecanismo para activarlo, se tomó el tiempo programandolo hasta que un manto traslúcido apareció entre los pilares, segundos después un rayo se disparó. Las esquirlas de aire cristalizado se extendieron por el fondo del escenario. NovaTec se despidió de los espectadores y desapareció al cruzar entre las columnas dejando a un público pasmado, la sorpresa incluso hizo a Ludovic mantener su respiración, caminar por el páramo requería un traje de protección parecido al de los astronautas. Unos cuantos segundos después la puerta del marco con ruedas se abrió y de ella emergió su amigo, intacto. Realizó una reverencia antes de decir:

—Folkloristas y cerberos, les presento Los Caminos.

Paracelso subió al escenario para apoyar a NovaTec en dar más información, estadísticas de reducción de tiempos y costes en los traslados de misiones. La presentación concluyó con ovaciones, algo que ni él mismo médico se esperaba. La noche no terminó para él, los pilares y el consejo pidieron hablarle, por lo que Ludo regresó en solitario a su habitación.

Poco más de una hora después tocaron a su puerta, no se molestó en ponerse algo más que unos boxers pues ya suponía quién era, un olor a shampoo de moras le llegó desde el pasillo aún antes de abrir.

—Hola —le saludó un NovaTec cabizbajo, ahora vestía una pijama morada y una playera sin mangas que acentuaba sus brazos fibrados. Las cicatrices y moretones aún se veían enrojecidos, las de Ludovic terminaron de sanar hacía unos días.

Hubo silencio, el médico se quedó firme, mirando a Ludo cada tanto, aunque no sostenía la mirada por más de un segundo. Los dedos de sus pies se crispaban de nervios.

—¿Los caminos?, ¿en serio? —Ludovic fue el que terminó rompiendo el silencio. Resopló una risa, se cruzó de brazos y se recargó en el marco. NovaTec levantó su vista de inmediato y la mantuvo por más tiempo aunque no en los ojos del íncubo. Sus mejillas se encendieron y los dedos de sus pies se pusieron más inquietos, llevaba sandalias—, ¿no había nombre más bobo?, ¿tanto te llevó ese proyecto que también consumió tu creatividad?

El rosado de sus mejillas se desvaneció un poco y ahora sí se fijó en el rostro de su amigo. Entrecerró sus ojos antes de torcerlos.

—Teofrasto quería ponerle un nombre impronunciable, y el que sugirió Xander tenía más números que letras —la mirada de NovaTec volvió a bajar un poco y su rubor reapareció.

Todavía recargado y con sus brazos cruzados Ludovic inclinó un poco su cabeza dándose cuenta de lo que retenía la atención del médico, ahora fue él quien torció los ojos.

—Te la pasaste encima de mí durante nuestro último caso, sí, ocurrió lo que... ocurrió, ¿y lo primero que haces después de dejarme de hablar por una semana es verme las tetas?, ¿quién te entiende NovaTec?

Ludovic enredó sus dedos en su cabello y se dejó caer en la cama. NovaTec permaneció unos segundos en el pasillo antes de entrar a la habitación, cerró la puerta y caminó hacia el mueble que exhibía la colección de música de Ludo, en ese entonces tenía una consola con tocadiscos y reproductor de cassettes, su colección de música era lo único que siempre mantenía en orden y clasificación.

—En mi defensa, tienes buenos pectorales —aseguró NovaTec—, pudiste haberte puesto algo antes de abrir.

Ludo se levantó y se dirigió hacia su armario entre refunfuños.

—Me ofrecieron ser el sucesor de Teofrasto —soltó NovaTec de pronto, Ludovic permaneció congelado sosteniendo la playera que pensaba ponerse—, quieren que yo sea el próximo maestre de pseudociencias.

—Pe... —Ludo más que sorprendido parecía descolocado—, ¿cómo...?, eres cerbero.

—No extendieron mucho la explicación, pero por lo que entendí dejaría de serlo —NovaTec tomó asiento sobre el escritorio, ahora si mantenía la mirada en el celeste de los ojos del íncubo—, no se que pensar, no me agrada mucho esa idea.

—Estás bromeando, ¿verdad? ¿Ser líder de un círculo?, ¿en serio no te parece? —Ludo se puso a caminar en medio de su habitación, arrojó la playera a algún lugar de su cama—, eres doctor, maldita sea, te haz puesto a estudiar otras cosas además de medicina, y encima acabas de inventar un portal mágico que deja en ridículo a los lilithianos y esas hadas presuntuosas.

—No es mágico y no lo inventé, solo fuí el de la idea —corrigió con una risa contenida—, aún se deben hacer muchas pruebas. —Dio un largo suspiro antes de delinear el contorno del grueso collar metálico que se ajustaba a su cuello— Lo que me causa ruido es lo de dejar de ser un cerbero.

—¿Por qué? —cuestionó Ludovic con incredulidad—, ¿acaso yo soy el único emocionado?, no se me ocurre nadie mejor como líder de pseudociencias que tú. —Se acercó y golpeó la superficie metálica del collar con sus dedos— ¿Le agarraste gusto a esa estupidez?, ¿te gusta o da placer?, puedo buscar algo parecido y que sí sea fácil de quitar, ya se que eres algo depravado.

El médico frunció sus cejas y golpeó a Ludo en su hombro sin dejar de mantener su sonrisa.

—Lo dice el jodido íncubo.

—Ambos sabemos que entre los dos eres el peor, yo al menos tengo excusa justificable.

El par de ojos rojos fueron descendiendo poco a poco hasta que siguieron la sabana de vello oscuro que cubría los abdominales del íncubo. Ludo movió  su cadera intencionalmente aprovechando que sus boxers eran holgados, NovaTec volvió a ruborizarse.

—¿Ves?, tú mismo me das la razón —se meneó de nuevo haciendo que algo se sacudiera bajo la tela. 

—Eres un imbécil —NovaTec dio una manotada suave pero con fuerza suficiente haciendo que Ludovic cayera de rodillas al suelo, ambas manos sobre su entrepierna.

—También es justificable —dijo entre jadeos de dolor.

NovaTec se levantó del escritorio y pasó de largo el cuerpo de su amigo que seguía en el suelo, tomó con desinterés la playera que Ludovic estuvo por ponerse antes de sentarse en la cama.

—Entonces... ¿no te molestaría?

—¿Qué cosa? —preguntó Ludo ya de pie.

—Que deje de ser un cerbero, sería el primero —estiraba y arrugaba la playera en sus manos.

—¿Es un problema?, tú serás el que dé órdenes ahora... aunque bueno, ya lo hacías, conmigo al menos.

—Nunca te has quejado —aseguró con una amplia sonrisa. Fué el turno de Ludo de ponerse nervioso—. Dejaríamos de hacer equipo en misiones, es raro que coincidamos pero me he divierto mucho haciendo folklorismo juntos.

—Si, yo también... —eso sí lo hizo decaer. 

Había una especie de rivalidad implícita en la que uno trataba de humillar al otro durante los combates, en ocasiones fastidiaban a los otros folkloristas del equipo, algunos otros solo se limitaban a observarlos hacer gran parte del trabajo—. Pero podrías ser mi galeno, ¿no?

—¿Tu galeno?

—Si, como las veces que asististe algunas de mis revisiones, el maestre de pseudociencias en parte también está a cargo del ala galena, ¿no? —cuestionó sonriendo—, aunque de seguro estarás tan ocupado que ni te dará tiempo.

NovaTec se mantuvo callado mientras se apoyaba en sus codos, sus orbes rojas fijas en un punto puerto del techo de la habitación. Ludovic terminó sentado en el suelo, su atención quedó cautivada con las suaves curvas de los bíceps y las sombras en el pecho de su amigo, la ropa holgada que habitualmente solía llevar disimulaba bien su cuerpo, menos marcado que el de Ludo pero con la fuerza y habilidad de un folklorista asesino, algo que contrastaba mucho con su profesión.

—Definitivamente tendría muchas responsabilidades —respondió después de tiempo—, pero sí, podría ser tu galeno. 

—¡Yei! —Ludo celebró con pequeños aplausos.

—De los primeros cambios que haría serían a las malteadas, yo no las tomo pero se que saben horribles, me lo haz dicho. Se que hay algo que se le puede hacer a la fórmula para que sí tengan el aspecto y sabor de verdaderas malteadas.

Ludovic asintió.

—Eso es un sí entonces, vas a aceptar... —dijo más como afirmación que pregunta. Se levantó del suelo y avanzó hacia su amigo quien seguía jugueteando con su playera, bien pudo ir al armario por otra, pero decidió extender su mano—. ¿Cómo va a ser?, ¿qué condiciones propusieron?, de seguro habrá quienes no estén de acuerdo con que tomes el puesto.

NovaTec vaciló sus ojos entre la mano y la playera que aún mantenía arrugada entre sus dedos.

—¿Quieres que te cuente?, son detalles muy aburridos y hasta técnicos.

Se encogió de hombros.

—No soy tan tonto como a veces crees, y si no te entiendo me mantendré callado.

Va, bene... —se hizo a un lado liberando algo de espacio junto a él. Estuvo por extenderle la playera pero cuando estuvo por tomarla apartó su mano con una extensa sonrisa—, pero quédate así —el íncubo arqueó sus cejas—, velo así como un regalo, por mi buena presentación y oferta de trabajo.

—¿Y va a ser lo único que querras de regalo?

—¿Qué más sugieres?—respondió con una sonrisa.

Y de verdad Ludo apenas y entendió la mitad de lo que le explicó, también supuso que NovaTec ya no tocaría el tema de por qué le dejó de hablar de nuevo, y de igual forma Ludo sabía que aquella conversación no duraría mucho, al menos no fue ignorado los próximos días aunque también pudo influir el hecho de que NovaTec estuvo muy ocupado por su investidura como maestre. Sus nuevas obligaciones ya no les permitió verse con tanta frecuencia que antes.

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